En diálogo con distintas personas ligadas a la producción, mezcla y grabación, he comprendido que la mayoría de ellas tienden a reducir su trabajo al mínimo. Lo cual personalmente me decepciona. Me avergüenza.
Siempre digo que considero a George Martin como el primer productor “en serio”, pues, su trabajo con The Beatles para la época fue genial. No se limitó a mezclar las canciones, sino que se comprometió con el proceso creativo, sugirió ideas para lograr lo que realmente significa producción: hacer de una canción un producto que realmente contenga todo lo que quien la creó y quien la ejecutó desean.
Y ése es el objetivo de trabajo que me propuse al momento de convocar a mis colaboradores y dar a luz este Proyecto Karma. Y es por eso que hoy me siento a tipear esta crítica a la producción local, y me permito publicarla.
Producir un grupo es mucho más que sentarse a mover potes, faders, pulsar REC, aplicar compresión, ecualizadores, reverb… El rol del productor es acompañar a la banda para conocer su manera de trabajar, de componer y de ejecutar. El productor es un músico más; tal vez el más crítico a la hora de barajar opiniones, y tal vez el más responsable a la hora de sentarse a corregir las mezclas. Por eso es tal la importancia de que alguien se encargue del asunto que lo que siempre recomiendo, y por supuesto trato de recalcar cada vez que puedo, es que al productor se le de lugar en la banda. Quiero decir con esto que sus opiniones son las más adecuadas (aunque nos equivoquemos también, claro), pues no mira con la parcialidad propia de los músicos sobre los asuntos; quiero decir también que el entrenamiento, la práctica y la experiencia nos han capacitado para ver más allá de los órdenes musicales, como cuestiones de ética, estética, imagen, costos, beneficios.
Lo importante hoy por hoy como banda, y aquí doy mi opinión como músico y compositor, es tener un productor ligado continuamente. No alguien al que llamemos para que nos cobre por grabar. Para eso están los encargados de sonido y grabación. Nosotros vamos más allá de eso.
El productor tiene que ir más allá de perder minutos pensando cómo microfonar una batería, y no lo digo con malas intenciones, no, sino que a veces, lidiar con la acústica de la sala puede llevarnos a eso, pero no es lo que realmente importa. Lo importante es probar, corregir, probar de nuevo, volver a corregir.
Ojo, tampoco somos los managers! Si bien está a nuestro cargo brindarles un buen lugar y motivación siempre a los músicos, no somos mucamas ni sirvientes de los caprichos que algunos puedan tener. Esas son pautas que hay que aclarar antes de acordar.
Y me permito también responder a algunas críticas estériles que, si bien no recibí particularmente, escuché por ahí en más de una ocasión. No es necesario que sepamos tocar todos los instrumentos que nos pongan por delante! Lo importante, señores managers y músicos polifuncionales, es comprender el proceso de generación del sonido en el instrumento, los parámetros que determinan su comportamiento, las formas de amplificación y captura, las diversas maneras de ejecutarlo, y por supuesto, conocer a quienes se hayan hecho populares utilizándolo en cada género musical.
Sin más, esta puede ser mi carta de presentación, quizás, o mis condiciones de trabajo, pero no me estoy haciendo propaganda, sino que estoy dando a luz mi verdad sobre esta hermosa profesión, que a mi entender, junto a la composición y las presentaciones en vivo, es una de las más lindas de la música.
