martes, 13 de enero de 2009

Orquestación al alcance de todos

Aunque no soy experto en materia de orquestas, voy a desarrollar en las siguientes líneas un poco de ideas para simular el sonido de estos 70 u 80 músicos tocando juntos desde la PC que tengas, sea en tu estudio profesional o en tu habitación, sea que tengas sintetizadores y samplers, o un teclado y una criolla.

No empieces atolondrado, intentando establecer los instrumentos que utilizarás. Porque, si pensás que con un módulo General MIDI podrás hacerlo… vas muerto

Primero, podemos avanzar muchísimo si conseguimos muestras orquestales, aunque para saber dónde avanzar es necesario comprender cómo hacerlo. Lo que queremos es crear ilusiones electrónicas de forma que distinguir los sonidos reales de los emulados resulte casi imposible.

Para empezar es necesario tener en cuenta que los instrumentos de una orquesta poseen un rango determinado y conocido de notas. Resultaría muy evidente oír un clarinete en un registro muy alto, pues sintetizado o sampleado sonaría claro y bastante limpio, pero en la realidad el sonido estaría sucio, forzado. Tampoco hay que asumir que “tal instrumento suena así, por lo tanto debe estar entre éste y éste”.

Superado esto, veamos el problema del vibrato, que en muestras no suele ser muy natural (según el rango de notas), o en general, no permite comprender su origen (esto es lingual o no lingual). Entonces nuestra solución será trabajar con estas muestras nota a nota según la pista y el instrumento y definir los parámetros de pitchbend para dar ese touch de glissando que suele preceder a la nota en sí.

Hay que tener en cuenta que si bien un violín puede sostener una nota frotando el arco con la técnica correspondiente por mucho tiempo, una flauta no podrá hacerlo, pues el ejecutor tiene la necesidad de respirar. Para que suene real hay que darle ese sentido humano. No olvides que para colchones sonoros, los instrumentos de cuerdas metálicas suelen tener un attack suave y larga duración, pero se incrementa cuando se trata de líneas melódicas, con tiempos cortos. De todas formas, para conseguir lo que buscas podés utilizar siempre más de una capa. Cuando te encuentres con un pizzicato tendrás que utilizar varias capas y modificar su presencia según lo creas conveniente para darle realismo, pues aún las mismas notas pueden tener variaciones al ser interpretadas en la misma pieza, aún en el mismo fraseo.

Y si estamos componiendo una orquestación para musicalizar una película, no olvidemos que no hay que tapar los diálogos, acompañar las escenas, y para esto no tendremos que subir y bajar volúmenes, sino manejar los matices sonoros de la obra, pues si un piano está sonando forte, no será convincente disminuir su volumen si se trata de una secuencia de suspenso, sino que habrá que modificar su carácter, y que suene con menos violencia. También será necesario fortaleces los sonidos cuando la escena así lo requiera, por ejemplo, duplicándolo.

Darle un poco de reverb a la obra también contribuirá a que sea más realista.

El tempo de la orquestación también dará un sentido mucho más humano si no se mantiene rígido, como si se tratara de una marcha, pues si nos ponemos a pensar, el director no acostumbra llevar el tempo muy correctamente… sus movimientos suelen ser autómatas, y por lo general, los músicos están más pendientes de la partitura que de la batuta.

Y finalmente, como consejos últimos, puedo recomendar que prestes atención a las orquestas, a la forma en que suenan los instrumentos; escuchá mucho las composiciones desde Beethoven hasta la Sinfónica Municipal. Escuchá las muestras que puedas conseguir, diferentes tomas de los mismos instrumentos, en sus diferentes rangos tonales. Y sería importante también acercarse a músicos de orquesta y dialogar con ellos para poder comprender la naturaleza del sonido de sus instrumentos.